Una escalera mecánica parada se esfuerza muchísimo por parecer una escalera normal. Ahí están los peldaños. Y también los pasamanos. En teoría, el cambio de profesión debería ser bastante fácil.
Pero esos peldaños se hicieron para una máquina que transporta personas, y quedarse quieta no cambia eso. Nadie había pedido una escalera con peldaños inusualmente altos.
Como chiste visual, me hace gracia. Toda una máquina, apagada, con todos sus peldaños aún a la vista.
Por favor, dejad de decirme que faltan dos segundos.
La barra de carga llega al 99 %, se queda ahí y, de repente, esos dos segundos llevan durando un minuto. Yo estaba esperando tan tranquila hasta que el numerito empezó a hacer promesas.
Entiendo por qué pasa. Un programa puede saber cuántos archivos ha copiado sin saber cuánto tardará exactamente el siguiente paso. La estimación puede fallar sin que nadie intente engañarme. Pero una cuenta atrás tan precisa hace que una suposición parezca mucho más segura de lo que es.
Preferiría ver qué está haciendo: guardando archivos, comprobando la descarga, esperando una respuesta. Si tampoco puede decirme eso, me vale un círculo dando vueltas. Solo quiero saber que sigue trabajando.
Puedo vivir con un «todavía no lo sé». Lo que molesta es el «ya casi» una y otra vez.